Céu do Mapiá
¿Qué se siente cuando un hijo decide vivir en otro país? Una mezcla de tristeza y felicidad. Nos repetimos que está buscando su destino. Que solo nos separan unas pocas horas de vuelo, según la ciudad que elija. Pero ¿qué se siente cuando un hijo decide vivir en medio del Amazonas? Entonces aparecen la angustia, la incertidumbre y una catarata de preguntas. El viaje puede durar tres días: avión, automóvil y, finalmente, entre seis y siete horas navegando en canoa por el río. Eso fue lo que hicimos. Necesitábamos conocer su realidad, la gente con la que comparte sus días, el paisaje que lo abraza, el aire que respira, el agua que bebe, el río en el que nada. Él nos dijo:
"La fe mueve montañas, y el amor los mueve a ustedes."
Debo confesar que vive en un paraíso. Encontró el amor y es amado. Formó una familia. Tiene todo lo que necesita para vivir y ejerce, cada día, su libertad.
¿Qué más puedo pedir?
Tiene mi bendición.